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39. Otra alternativa...



Cambio soñar despierta
por vivir un sueño...

Cambio ser causa abrasada
por abrazarme a la causa...

Cambio el crearme soledades
por la soledad para crear...

Cambio ser libre para amar
por la libertad del amor...

Cambio la integridad de ser
por ser íntegra...

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15. Noria

Cuando se acaba un amor termina el camino se quiebran los sueños duerme la esperanza somos menos niños... Cuando se acaba otro amor se acaba la prisa desvela la espera se arrastran los pasos nos pesa la vida... Cuando se acaba un amor calla la memoria rompemos los sobres cerramos los libros truncamos la historia... Cuando se acaba otro amor sufrimos de invierno se secan los besos empapa el recuerdo nos hacemos viejos... Cuando se acaba un amor perdemos la risa cambiamos la dieta nos volvemos sombra el sol nos lastima... Cuando se acaba otro amor sentimos que el alma tiembla en la garganta no existe el mañana y huyendo a la ausencia nos duelen las alas...

19. Las luciérnagas...

Muy pequeñita, desde la ventana de casa vi alguna vez diminutas lucecitas yendo de un lado a otro en el jardín. Luego supe por los textos escolares que aquellos punticos luminosos eran emitidos por las luciérnagas. Sin embargo, debo decir que nunca entendí ni averigüé en detalle sobre aquel extraño proceso de origen animal. Posteriormente, mi primer encuentro cercano -debido a un tercer tipo...- con la luz de las luciérnagas fue metafórico. Estaba en la universidad y vivía en una residencia para estudiantes donde la dueña literalmente moría por su impenitente y malhadado amor, a quién ella a pesar de todo se empeñaba en llamar "Mi solecito". Un buen día, o mejor una mala noche, a "Mi solecito" se le pasaron las copas, las horas y las manos... y al desayuno de la mañana siguiente la mirada de nuestra querida casera era oscura por dentro, de frente y de perfil... No obstante, como siempre, doña Sarita llamó: "¡Solecito, tu desayuno está servido!". Fue entonc...

18. Mirando tu retrato me consuelo...

El título es tomado de la letra de "Desvelo de Amor", una de las composiciones de Rafael Hernández que me toca profundamente. En ella el compositor nos dice: "Te juro que dormir casi no puedo, mi vida en un martirio sin cesar, mirando tu retrato me consuelo, vuelvo a dormir y vuelvo a despertar. Dejo el lecho y me asomo a la ventana, contemplo de la noche su esplendor, me sorprende la luz de la mañana, en mi loco desvelo por tu amor..." ¡Cuánto sentimiento, cuánto romanticismo, qué manera de decir...! Y hablando de retratos, leía hace poco que los aborígenes australianos no permitían que los primeros expedicionarios los fotografiaran, pues según ellos su espíritu se escapaba un poco en cada fotografía... Vaya usted a saber qué dios o qué incidente dio origen a tal mito... Es un misterio realmente; quizás habría que investigar las andanzas secretas de Leonardo o Daguerre por aquellas tierras, aunque es poco probable que a ellos se deba el cuento... Esta nota y la ca...